El desarrollo de nuestra ciencia va a prolongar la vida hasta extremos insospechados. Así se manifiesta José Luis Cordeiro, ingeniero y profesor fundador de la Singularity University, en Silicon Valley, en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California.

Vamos a curar el envejecimiento.”

Esta institución, cuyo principal financiador es Google, tiene como fin “reunir, educar e inspirar a un grupo de dirigentes que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad”. Y sin duda la limitación inherente a nuestra vida es un desafío que confronta cada ser humano.

José Luis Cordeiro, durante una conferencia.

José Luis Cordeiro, durante una conferencia.

Cordeiro considera que el envejecimiento es una enfermedad que afecta a nuestros genes. Asegura en una que “vamos a curar el envejecimiento” e incluso “seremos capaces de rejuvenecer”. “Morir no está en mis planes”, afirma.

Este investigador pone incluso fecha de caducidad a la muerte: “En 2045 la muerte será opcional”.

El fundamento de su teoría está en aprender desde el estudio de las características de células inmortales de forma natural. En nuestro entorno ya existen células que no envejecen, como las germinales, las cancerígenas o algunas bacterias.

Esquivar la muerte pasará necesariamente por preparar nuestros genes para resistir mejor la enfermedad. “En los próximos veinte o treinta años vamos a curar todas las enfermedades”, considera Cordeiro.

En 2045 la muerte será opcional”.

En semejante dinámica se pronuncia María A. Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO): “Las investigaciones de los últimos años indican que es posible alargar la juventud en ratones y aumentar su longevidad. Por lo tanto, es previsible que la futura aplicación de estos descubrimientos en seres humanos con el fin de prevenir enfermedades pueda alargar muy significativamente la juventud”.

Para Blasco evitar que nuestra genes envejezcan será una forma de a la vez minimizar las enfermedades, ya que muchas de las más graves tienen que ver con el envejecimiento. “El cáncer, las enfermedades cardiovasculares o el alzhéimer son afecciones que tienen su origen en el proceso de envejecimiento del organismo. En la medida en que conozcamos mejor por qué envejecemos seremos capaces de prevenir y tratarlas más eficientemente.”

María Blasco durante una entrevista a El País Semanal.

María Blasco durante una entrevista a El País.

Respuesta epigenética

La idea determinista de que los seres humanos somos exclusivamente lo que está escrito en nuestros genes (en la secuencia de nuestro ADN) pierde fuelle mientras la ciencia avanza hacia una visión más plástica, según la cual nuestra tendencia genética puede ser modulada por lo que hacemos con nuestro cuerpo. Este cambio de visión en la biología se debe a la epigenética.

La epigenética (del griego “epi”: “en” o “sobre”, y “genética”) es un término propuesto en 1942 por Conrad Hal Waddington para referirse al estudio de las interacciones entre genes y ambiente que se producen en los organismos. Waddington fue un biólogo del desarrollo, paleontólogo, genetista, embriólogo y filósofo escocés, además de uno de los fundadores de la biología de sistemas.

El cáncer, las enfermedades cardiovasculares o el alzhéimer son afecciones que tienen su origen en el proceso de envejecimiento del organismo”.

Manel Esteller, Científico del Institut d’Investigacions Biomèdiques de Bellvitge y una eminencia mundial en la materia, define la epigenética como “todo aquello que influye en cómo se regulan los genes”.

Según Esteller, “es lo que explica, por ejemplo, por qué los genes que están activos en una célula de nuestro hígado son distintos de los que están activos en nuestras neuronas, aunque los dos tipos de célula tienen el mismo genoma. Y también lo que explica que personas con un mismo genoma, como los gemelos, se desarrollen de manera diferente y sufran enfermedades distintas a edades distintas.”

A través de la epigenética se está descifrando un nuevo lenguaje del genoma e introduciendo la noción de que nuestras experiencias pueden marcar nuestro material genético, y que estas marcas incluso pueden ser transmitidas a generaciones futuras. La epigenética rompe la frontera clásica entre factores genéticos y factores ambientales, ya que están profundamente interrelacionados.

El ejercicio físico y una buena alimentación modifican el ADN y ayuda a expresar de forma positiva el epigenoma.”

Manel Esteller explica con una elocuente metáfora cómo funciona la epigenética: “Imaginemos que el ADN es como un cuerpo desnudo. La epigenética equivale al vestido que le ponemos encima. “Epi” significa precisamente sobre: es lo que está sobre la genética. Del mismo modo que hay distintos tipos de prendas de vestir, y que nos podemos poner una camisa, un abrigo o un sombrero, también hay distintos tipos de regulación epigenética. De ellos depende que un gen esté más o menos activo en una célula. Y, por lo tanto, de la epigenética depende que los genes funcionen correctamente o que causen enfermedades.”

Manel Esteller. Món UVic - Universitat de Vic.

Manel Esteller. Món UVic – Universitat de Vic.

Por tanto, la dicotomía genética / epigenética es fundamental para entender las enfermedades, ya que en ellas se combinan componentes genéticos y epigenéticos. La sinergia de ambos conocimientos permite optimizar la prevención, los diagnósticos y los tratamientos de enfermedades.

El ADN es controlado, por un lado, por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo los mensajes energéticos de nuestros pensamientos y nuestras emociones y, por otro, por factores ambientales tan importantes como la alimentación”.

Según Francisco J. Junquera, Licenciado en Químicas y especialista en análisis clínicos por la U.C.M., y Master en Psicoanálisis por la U.C.M., “tener salud significa tener un epigenoma sano que permita que los genes se expresen cuándo deben expresarse y dónde deben expresarse. El ejercicio físico, por ejemplo, modifica el ADN y ayuda a expresar de forma positiva el epigenoma”. Junquera trabaja como Coach PCC por ICF – Coaching de Salud – Formador y supervisor en la Escuela Europea de Coaching.

Francisco J. Junquera.

Francisco J. Junquera.

Desde esa orientación sobre cómo nuestra acción condiciona nuestro devenir genético, Junquera expone en su libro “Coaching, ciencia y salud” nuevos caminos para entender mejor la causa de las enfermedades, los procesos de curación y el ‎bienestar. Entre ellos destaca hábitos saludables como la correcta orientación mental y la adecuada nutrición, ya que, según expone Junquera en su libro, “el ADN es controlado, por un lado, por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo los mensajes energéticos de nuestros pensamientos y nuestras emociones y, por otro, por factores ambientales tan importantes como la alimentación”.

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Cadena de ADN.